Más Woody Allen, esta vez apostando por el amor a tres bandas.
Desde el primer momento nos encontramos con un film que hace que te relajes porque sabes que vas a pasar un gran rato, repleto de líos varios e historias como solamente se atreve a contar nuestro director. Te vuelves un privilegiado espectador pasivo.
Woody Allen nos presenta una comedia romántica fresca dejando así en pañales todas las demás que nos vienen de Hollywood semana sí semana también. Aún así he de matizar, no es exactamente una comedia romántica, es una comedia romántica promocional.
Digo esto por la gran publicidad que se hace de Barcelona, remarcando clichés desde el principio como el barrio gótico, las Ramblas, el parque de atracciones El Tibidabo, La Sagrada Família, Pedralbes, La Pedrera, El Parc Güell…creo que lo único que se les escapó de Barcelona fue la Torre Agbar. Con esto quiero decir que Allen, sabiendo el tinte turístico que iba a tener el film, antes de suavizarlo, ha querido explotarlo financiándose así gran parte de la película.
El elenco de actores no puede ser mejor: Javier, Rebecca, Scarlett y Penélope, especialmente ésta última, cumplen gratamente el objetivo. Sufren una gran caracterización, que gracias a la dirección, te hacen sumergirte de lleno en la historia olvidándote por completo de la realidad. Javier Bardem (Juan Antonio) cumple con sobresaliente su personaje neobohemio que nada tiene que ver aunque a veces se le parezca a bohemios reales como nuestros pintores de la postguerra. Mujeriego, artista e independiente aunque esclavo de la inestable Penélope, Bardem se gana al público con su serenidad, seguridad y su peculiar estilo de ‘vivir la vida’.
Con Rebecca Hall (Vicky) y Scarlett Johansson (Cristina) empezamos el film, es la pareja que protagoniza la película y su título. Son americanas y vienen a pasar un verano normal en Barcelona. No tardan en coincidir con Bardem y empezar así todo el entresijo amoroso que nos llevará a situaciones tan peculiares como diálogos dignos de enmarcar y pasar el trapo a diario.
Con 20 minuto de film, creemos conocer por completo a ellas dos; pero sorprende (aunque todos somos conscientes de lo inevitable que era) la transformación que sufre una de ellas al aceptar un tipo de vida que nunca hubiera imaginado protagonizar. No es una transformación de 180º, sino, de 360º, ya que pasa por el cambio pero no se queda en él.
Lo realmente bueno viene en el último tercio del film con Penélope Cruz (Maria Elena). Desprende tal nauralidad junto a Bardem, que se vuelve todo un personaje para recordar en cuestión de minutos. Podemos apreciarlo acentuadamente en las discusiones con su ex-marido, con un Javier y una Penélope enormes.
Como ya hemos visto en anteriores películas, Woody Allen utiliza una voz en off que nos narra lo sucedido que no nos han mostrado en imágenes. Esta técnica le da un ritmo acelerado al film pero te ayuda a comprender según qué situaciones, es un recurso que aquí está bien utilizado.
La banda sonora es acertada si lo que se buscaba (más aún si cabe) era reiterar el ambiente español, véase por ejemplo 6 veces tocada la gran obra de Paco de Lucía.
Referente a los diálogos, sorprende la forma de enfocarlos, apenas hay cortes en las conversaciones utilizando así leves panorámicas laterales acompañando la acción del momento.
No faltan los momentos comerciales, como besos apasionados entre Penélope y Scarlett o incluso orgías de besos apasionados entre ellas dos y Bardem a la vez.
Nos encontramos con una comedia apta para todos tipo de público mayor de 13 años. No es imprescindible pero sí recomendable aunque no te guste el género.
Lo único decepcionante a comentar es el abuso de clichés estereotipados de España y la falsa visión de Barcelona, dándonos a conocer como una ciudad liberal, soñadora, bohemia y verde para cuando en realidad somos la misma mierda capitalista gris que Nueva York.

Escrito por rubenayu