CRÍTICA REFLEJOS (MIRRORS, 2008)

Octubre 6, 2008

Estamos ante unos de los fracasos más claros jamás vistos de la industria del scare norteamericana.
Comercial como la que más, con un argumento muy poco coherente y aburrido, actuaciones y doblaje que dejan mucho que desear y realizada como si estuviera en una cueva de la que nunca debía haber salido. Juega con repetidos y agonizantes tópicos para salvarse de su autodestrucción, como son la oscuridad, el susto fácil (4 contados al largo del film), los espejos de los lavabos y un edificio inmenso dejado de la mano de Dios, dónde de repente nuestro protagonista (Kiefer Sutherland) cobra poderes de valiente superhéroe y decide investigarlo. No puede faltar su mujer escéptica , que sufre y no comprende todo lo que hace su marido en ese edificio, como tampoco puede faltar su cambio de actitud más tarde.

Es insufrible la manera que tiene Alexandre Aja de mezclar lo sobrenatural con la acción barata y a su vez con planos semigores; dejándonos así sin poder clasificar la película en ningún género y, por qué no, con una grandísima decepción y sensación de robo en nuestros paladares cuando hemos terminado de aguantar 2 horas reales de semejante llamada a adolescentes sin criterio y personas que vuelven una y otra vez a darles, cansados, una oportunidad a esta industria sin reciprocidad alguna.

Con lo fácil que era llegarnos a intimidar al público con esa buena idea de los espejos y los reflejos, ya que nos los encontramos en cualquier sitio allá donde miremos, volviendo así a recordar al film aunque sea inconscientemente…con lo fácil que hubiera sido (recordemos qué bien funcionó las 3am del Exorcismo de Emily Rose) y lo mal que se ha llegado a materializar. Deberíamos haber salido de la sala acongojados perdidos mirando hacia todos los reflejos y ésto no sucedió en nadie ni por asomo.

Dejando de lado el tristísimo y deplorable argumento donde una chica esquizofrénica es encerrada en una sala con espejos y éstos absorben su demonio o maldad coleccionando así almas continuamente a lo largo de los años (…), el film pierde enteros negativos cuando su banda sonora no para de hacerse sonar de fondo durante las dos horas en cualquier momento de cualquier secuencia deshaciendo así su posible efectividad. Ésto, sumado a los recuerdos que nos traen muchas escenas a otras películas españolas de reciente prestigio, como cuando Kiefer se encuentra en casa de su esposa e hijos dispuesto a ponerla patas arriba quitando y pintando espejos (Belén Rueda en El Orfanato cuando usa su último cartucho quedándose sola en la residencia y convirtiéndola en la de su niñez) o la pareja de chinos sorprendidos que en toda película de intento de terror actual ha de aparecer (ya la vimos en REC, siendo éstos unos vecinos del edificio afectado), hacen una mezcla explosiva que te dan ganas de hacerla reventar fuera del cine en ese mismo momento.

Dejar claro que estamos ante una de las tantas películas que se ven todos los años, pero esta se lleva el premio por su clara demagogia y poca o nula lógica a lo largo del film, dejando de lado todos los esfuerzos para intentarte hacer ver que no puedes dormirte en la butaca.

Será que la esquizofrenia es demoníaca, pero a mi no me cogen más en esto del nuevo subgénero de terror llamado ‘poca vergüenza y mucha divisa’.